jueves, 29 de marzo de 2012

You were such a P.Y.T.

Lo de ir a Estocolmo surgió de repente. Unos amigos tenían unas entradas para ver a Justice y, finalmente, no estarían en la ciudad, por lo que me las ofrecieron. No sabía qué hacer pues llevaba ya dos semanas de viaje. Diego F.F. me dijo que a él le apetecía, así que nos animamos y pillamos los billetes de ferry. Nada más volver de Bruselas me resfrié y pensé en renunciar al viaje. Al final fui (cómo no) y fue un fin de semana genial.


Esta señora se lo pasó en grande.


Estocolmo me enamoró en octubre y lo ha vuelto a hacer ahora. No sé qué tiene, pero engancha. Esto puede ser lo más cursi del mundo, y me da igual. Es una ciudad genial. Es una capital divertida. Puedes sentarte en un banco a ver a la gente pasar y estar entretenido. Eso en Helsinki no pasa. En la capital de Finlandia la gente no es tan guapa, ni va tan bien vestida, ni tiene esa actitud que los de Estocolmo sí poseen. 

Llegamos un viernes por la mañana tras un viaje de una noche en ferry procedentes de Turku. Tuve la oportunidad de ver la antigua capital de Finlandia por primera vez, ya que la anterior fuimos directamente al puerto sin pasar por el centro. No se diferencia mucho de Tampere ni de cualquier otra ciudad de este país. Todas tienen una estructura parecida, con una calle principal con su plaza central y sus R-Kioskis. Sí que es cierto que Turku tiene más pinta de ciudad, con centros comerciales, muchas tiendas y gente caminando por la calle. 

Tomamos un café haciendo tiempo para tomar el bus que nos llevaría a la terminal de ferrys. El sitio era muy elegante, muy típica cafetería del barrio de Salamanca llena de rubias pijas teñidas, pero con rubias naturales. No entiendo cómo en este país es imposible encontrar un café bien hecho (con excepción del Café Europa de Tampere). Pero en una cafetería como esa, en la que esperas un café medianamente normal, tenían la jarra con el café color marrón claro para que tú mismo te lo sirvieras. En este país, cada habitante toma al año 11'92 kilos de café. 3'8 tazas de agua de zapatos al día.

Después de cenar en el ferry unas costillas con salsa barbacoa junto con unas alas de pollo acompañadas por patatas, nos pusimos a ver J'ai tué ma mère una película dirigida y protagonizada por Xavier Dolan, procedente de la Canadá francófona. Cuenta la historia de un hijo que tiene una relación de amor-odio con su madre. Me gustó más que Les amours imaginaires, la otra peli dirigida por Dolan. 




Una vez en Estocolmo, a las siete de la mañana, teníamos que esperar hasta las once a David, un amigo de Diego Fernández que está allí de Erasmus. Tenía clase, y nada más acabar vino a recogernos al McDonald's en el que pasamos la mañana ya que íbamos con las maletas y no nos apetecía estar paseando con nuestras pintas tras la paliza del ferry. Tuvimos suerte de que él también iba al concierto con una amiga.

Fuimos a comprar una tarjeta con la que usar trenes, buses y metro durante todo el fin de semana. Cuesta unos 21 euros (allí en coronas) y te permite viajar todas las veces que quieras durante 3 días. Yo perdí mi tarjeta esa misma noche con lo que me vi obligado a colarme en todos los transportes. 

Tras hacernos con la tarjeta, nos dirigimos al Lidl para comprar provisiones con las que sobrevivir esos días. A Diego se le rompieron las ruedas de la maleta y las dejó tiradas dentro de una cesta de la compra. 


Diego F.F. en la cocina de la resi de David.

Fuimos a la universidad de David y flipamos con las instalaciones. Es tan moderna como la nuestra, pero tiene una biblioteca llena de revistas geniales que aquí no tenemos. Así es Suecia. 

Comimos, recogimos las entradas de manos de mis adorados amigos suecos y bebimos. Con nosotros estaba una chica iraní llamada Mehrdokht a la cual no llamé por su nombre en ningún momento ya que aún hoy sigo sin conocer su pronunciación. Nos contó la historia de su vida: siempre ha vivido en Suecia, pero sigue viajando cada año a Irán. Nos dijo que cada vez que coge un avión vive situaciones extrañas, como la última vez, cuando tuvo que parar repentinamente en otro país porque no autorizaban el aterrizaje en Estocolmo... Hablamos de las sanciones a Irán por parte de Estados Unidos, de cómo afecta al pueblo y no a los verdaderos culpables de la situación. Y toda la conversación a raíz de un reportaje de esa genialidad de revista que es Monocle publicado en su número de febrero (Pulling the rug: Iran's carpet makers get knotted).

Pensábamos que el concierto era en el Stockholm Globe Arena, pero finalmente fue en un edificio adjunto a éste. Para entrar al recinto había que pasar un control de seguridad, llegando a una zona donde dejar los abrigos desde la que hablamos por teléfono con mi madre (sobre todo habló Diego F.F.). Una vez dentro, nos encontramos con barras en las que vendían bebidas y otro nuevo control en el que enseñar las entradas por segunda vez para poder acceder a la zona más cercana al escenario. Diego no superó ese segundo control debido a su estado etílico y decidió saltar la valla cogiendo carrerilla. El resultado fue que su cuerpo reventó contra el suelo, pero se levantó con total dignidad para luego salir a orinar. En ese momento le perdimos de vista y no volvimos a saber nada de él hasta el final del concierto.

Mientras Diego nos mandaba mensajes al móvil que delataban su borrachera, yo bailaba con David y la iraní de nombre impronunciable. En mitad del concierto fui a pedir una cerveza. Así fue como yo también me perdí y acabé viendo el show yo solo en una esquina. Conseguí encontrarme con Diego, que nos odiaba porque pensaba que le habíamos dejado solo. Estuvimos los dos bailando tan contentos y luego nos fuimos a la calle, donde su furia alcohólica hizo que me pegara un empujón y nos gritara con odio sideral mientras a mí todo me daba igual dada mi felicidad. 

Resumen de los mejores mensajes de Diego F.F. al móvil:

vie., 2 mar. 2012, 22.31

I'm with the police. Thanks for having waited for me.

vie., 2 mar. 2012, 22.35

estoy diego y llevo una hora solo llamándoos a todos. Te espero delante d todo.

vie., 2 mar. 2012, 22.39

Diego yo no puedo pasar las barras, me ha pegado la policía y llevo una hora llamándoos.

vie., 2 mar. 2012, 22.41

Vete al banho porfa. Llevo una hora llorando ahí. Tengo sueCia d todo, y sin chaqueta.

vie., 2 mar. 2012, 22.41

Pueds venir a darme el puto ticket de Justice? Llevo vomitándoos media hora y estoy en el puto medio d la pista.

vie., 2 mar. 2012, 22.51

Gracias a los dos.

Como puede observarse estos mensajes no tienen ningún tipo de sentido.




Decidimos ir a una after-party donde iban a estar los de Justice y, tras media hora buscando el sitio en medio de un polígono, lo encontramos y conseguimos colarnos en la fila. Pagamos 17 eurazos por entrar y a los diez minutos nos tuvimos que ir porque Diego estaba muriendo. Se fue solo y fuimos a buscarlo. Por el camino nos encontramos a un sudamericano que buscaba su hotel (?) y a un noruego al que le dije que Oslo está lleno de prostitutas y drogadictos. Me contestó que no conocí el Oslo guay. Tendría razón, supongo.

Encontramos al gallego en el metro, donde también estaban unos franceses muy petardos. Nos dirigimos hacia la residencia de David y llegamos a su habitación tras la prueba de obstáculos que ello suponía. Su resi está a las afueras de Estocolmo, justo en mitad del campo. Para llegar a ella, hay que subir una gran cuesta toda cubierta de hielo, por lo que cuando intentas andar te vas hacia atrás cayéndote continuamente. Yo no me llegué a caer (¡milagro!), pero Diego se cayó varias veces, lo que incrementó el dolor que sentía tras su salto de valla mortal.


Las francesas petardas del metro.

También tengo que mencionar al compañero coreano de David (comparte habitación). Ese hombre de Seúl nos odió un poco porque se sentía incómodo con tres personas más durmiendo en la misma habitación, así que le dijo a su compañero que no quería que se quedara más gente, aunque David ya se había comprometido con otros amigos a dejarles dormir allí. No sé cómo habrá acabado la cosa. Sólo recuerdo la frase del coreano diciendo que el domingo tenía que levantarse a las ocho para ir a misa... Pánico.

RESUMEN FOTOGRÁFICO


Estación de metro muy extraña.


Hamburguesa de McDonald's que no existe en Finlandia y patatas ricas que tampoco existen.


David y yo muy contentos y etílicos.


David accediendo a su resi por la ventana.


Diego espera en la puerta de la residencia como un señor.



*     *     *     *     *

Tengo que decir que escribí todo lo anterior hace casi dos semanas y no he tenido tiempo de continuar las hazañas en Estocolmo porque he estado muy liado con un ensayo titulado The limits and possibilities of transnational journalism: The case of North Korea que, por fin, entregué el viernes pasado.

¿Qué me queda por contar de Estocolmo? La verdad es que hace un mes de todo esto, pero haciendo memoria:

  • Descubrimos una cafetería muy guay en la que por 40 coronas (4,49 euros) tenías un café y un pastel de entre decenas de posibilidades. Yo escogí un muffin de chocolate enorme que no pude acabarme y se terminó Diego. El lugar estaba en la misma zona donde comimos Augusto, Chris, Alba y yo en nuestra visita a Estocolmo en octubre. Una zona que según Emil es un paraíso hipster y es una pasarela de modelos (metafóricamente) en verano.

    Tomando el café con Emil y Love descubrimos que en Pyongyang hay embajadas de países europeos. Vale, yo pensaba que China o Rusia tendrían embajada, pero otros países... Pues resulta que Suecia tiene embajada, y allí se va a ir a trabajar un amigo de los suecos. ¿Os imagináis vivir/ trabajar en Pyongyang? Sería una experiencia muy fuerte... Reino Unido, Suiza, Cuba y muchos otros países tienen embajada en la capital de Corea del Norte. Pánico.

  • Salimos de fiesta el sábado por la noche a una discoteca cuyo nombre no recuerdo en la que sólo ponían canciones de Eurovisión. Un lugar en el que no suena otra cosa que no haya pasado por el festival. Pusieron Dime de Beth, Europe's living a celebration de Rosa de España y Que me quiten lo bailao de no sé quién, porque no tengo ni idea de quién lo cantaba. Antes de eso hicimos botellón en el McDonald's primero con gran sigilo y después sin vergüenza. Acabamos dando las gracias a un camarero por dejarnos beber.
    El hombre millonario que daba miedísimo.

    Una vez fuera de la discoteca, conocimos a un hombre que daba muchísimo pánico y que nos dio su tarjeta de visita. Pues ese hombre es decano de una facultad de arquitectura, vive en un piso enorme de lujo e inventamos nuestras personalidades.

    Yo me llamaba Federico Trillo y era de Uruguay. Supimos de su riqueza y posesiones inmobiliarias gracias a los suecos que nos contaron que es un conocido de la noche de Estocolmo. Aquí una imagen de ese hombre petardo.

  • Emil me contó que si me eligen para hacer el máster en Lund, me darán clase sus compañeros. Él está haciendo la tesis doctoral sobre la censura en Rusia, y vive entre Estocolmo y Lund. Ya da clases en la universidad, y ha estado un mes en Rusia investigando sobre su trabajo y preguntando a la gente. Emil y Love son la mejor pareja que he conocido en mi vida. Quiero sacar un 90 en el TOEFL y largarme a Malmo para hacer el Máster en Estudios Asiáticos. ES NECESARIO. En España no hay futuro. Ninguno.

Seguro que en ese viaje pasaron muchas más cosas divertidísimas, pero no me acuerdo ya que ha pasado un mes desde entonces. Me arrepiento de no haber actualizado el blog en su momento, pero vivo tantas emociones y momentos divertidos que apenas tengo tiempo para entrar aquí. Lo siento, amigos míos.


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En las semanas posteriores a Estocolmo me dediqué a pensar en mi vuelta a España el próximo 1 de abril con motivo de la Semana Santa. Pensé que me quedaría todo el mes en Tampere pero la cosa cambió cuando vimos un vuelo a Kaunas por 33 euros. ¿A quién no le va a gustar ir a Lituania? A nosotros nos encantó la idea y decidimos que había que ir. Así que el viernes pasado (día 23) cogimos un vuelo Tampere-Kaunas y allí nos plantamos en unos 45 minutillos de nada. Llegamos alrededor de las once de la noche, y a las 00.15 nos esperaba un hombre para llevarnos en furgoneta desde el aeropuerto de Kaunas a la capital, Vilnius.

En el trayecto descubrimos unas bolsas para vomitar y decidimos fundar una nueva religión cuya vestimenta se basa en poner una bolsa de plástico sobre la cabeza. La crónica del viaje a Lituania en unos días...


Momento de pánico en Vilnius.






martes, 6 de marzo de 2012

LENSLIFE.

Queridos amigos,

Bienvenidos a una nueva edición de Mis Hazañas por el Mundo. En esta ocasión, semanas y semanas después de la última actualización, tengo una cantidad formidable de información que compartir con todos vosotros. Comenzamos con los titulares.

EL CUMPLEAÑOS DE CARMEN LUCÍA.

Una noche de desenfrenada pasión que acabó fumando un cigarro en la puerta de Lapinkaari.

UNA SEMANA EN LAPONIA.

Miedo a acabar congelado en la región más septentrional de Europa.

MÁSTER EXPERTO UNIVERSITARIO EN LA CIUDAD DE BRUSELAS.

Cómo salir día sí día también en la capital de Europa sin morir en el intento.



Caras de Bélmez en los cristales de Ruma.


*********************** EL CUMPLEAÑOS DE CARMENLU.

El nueve de febrero Carmen Lucía cumplió 22 años, pero decidió celebrarlo el día 10 con una gran fiesta a la española. Dijimos que estaríamos a las 17.00 para empezar a cocinar, pero la cosa se nos fue de las manos debido a la búsqueda infructuosa del regalo más apropiado para la cumpleañera. Si hay una prenda que defina a Carmen, ese es el mantón. Y si tenemos en cuenta que su color favorito es el rosa, un mantón de color rosa se convierte en el regalo perfecto. Terminamos por encontrarlo en el centro comercial Koskikeskus.

Una vez con nuestro regalo y una postal de las princesas Disney que emitía un sonido insoportable de Cumpleaños Feliz al abrirla, nos dirigimos hacia City, donde la cumpleañera terminaba los platos que había cocinado durante toda la tarde


Let's make a toast!


Gente que se pone muy fea al reír.


Una muestra más de la adicción de DFF a las redes sociales.


Serena es feliz al saberse ganadora del sorteo del Niño.


La cena fue típicamente española: tortillas de patatas, jamoncito, queso manchego, patatas a lo pobre con huevos fritos... Tras ella, un pastel con mermelada de frambuesa y una tarta que cocinaron unas amigas finesas de Carmen. A la cena asistió también el novio de Carmen. Ella estaba con un español, pero su relación acabó para iniciar otra con Alexander, un rubio de Finlandia que la ha llenado de amor. Para saber más sobre Carmen, pulsad aquí.

Acabada la comilona comenzamos a beber, con tan mala suerte que la mujer de seguridad nos pilló con las manos en la masa. La mujer de seguridad era una rubia cualquiera que, de repente, se convirtió en Una rubia muy legal y comenzó a denunciar a los residentes de TOAS City por hacer ruido. A alguno lo echaron. Luego ella se fue de vacaciones (creo recordar que a Roma, según me dijo una noche de fiesta al encontrármela en la calle) y volvió con el pelo a trozos negros. Un cuadro.



Serena y su pasión por la penetración umbelífera.


Botellón en Carmen's room.


Chris, Carmen y su mantón y novio de Carmen.


Dos chicas muy petardas que conocimos esa noche.

Tras el incidente decidimos movernos a la habitación de Carmen. Allí estábamos todos junto a un sueco que escribió en el grupo de Facebook "Erasmus Tampere 2011/2012" buscando amigos porque él está con otro programa que no es Erasmus. Así que Lucía habló con él y se vino. Acabó la noche ocupado.

En Ruma hubo de todo. Debates sobre el fascismo y el comunismo con un petardo polaco diciendo que es mejor el fascismo (¿acaso se puede debatir sobre si una ideología es mejor que la otra? qué pena), bailes locos con gente desconocida que bebía en largos vasos de cristal un mejunje de cuyo nombre no puedo acordarme, la aparición estelar de Konsta, nuestro compañero de clase favorito, etc. Siempre habíamos pensado que el susodicho era gay pero luego supimos que tenía una novia bastante mayor que él a pesar de sus alocados bailes poco heterosexuales. Un día, al salir de clase, me dijo que si podía ayudarle poniendo mi voz en una de sus creaciones de videoarte. Luego me envió un largo privado por Facebook, pero mi pereza me llevó a no contestar y esa colaboración nunca se hizo realidad.

*********************** UNA SEMANA EN LAPONIA.

El lunes 13 de febrero por la noche pusimos rumbo a la Laponia finesa. Llegamos un día después tras horas y horas de autobús muriendo sin cesar. Estuvimos allí hasta el sábado de la misma semana, cuando volvimos para llegar a Tampere el domingo 19 por la mañana.

Lo peor del viaje: la paliza de ir una noche entera en autobús que a la vuelta se convierte en medio día+toda una noche (HORROR), levantarte cada mañana entre las 06.00-07.00 para luego volver poco más tarde de la hora de comer y tener la tarde libre (¿no sería posible madrugar menos y hacer las actividades a lo largo del día?), el reparto desigual de las cabañas, la casi-congelación de los pies el día que hicimos esquí de fondo, que nos llevó a Pablo y a mí a volver al edificio principal para ponernos más calcetines.

Lo mejor del viaje: nuestra cabaña (era la mejor de todas, lo cual desató la ira de los que tenían minicabins), llegar al Círculo Polar Ártico, tocar el agua del Océano Glacial Ártico, el husky safari, intentar pescar agujereando el hielo del lago congelado, la vasca Irati, conocer al ex-novio de Jorge Mollá, hacer ejercicios de supervivencia, las noches de borrachera en las cabañas con el grupo de los Conguitos, cantar una serenata con Daniel Dorado a la guía rusa y que Gonzalo llamara a la puerta del conductor de bus a las tres de la mañana para hacer un movimiento de pájaro. Al día siguiente, la guía dijo a través del micrófono que por favor no volviésemos a cantar un solo en su cabaña y que no llamáramos a la puerta del conductor (en ese momento descubrimos que él era ese hombre que abrió la puerta con cara de pocos amigos).


La alfombra roja de los Goya 2012.


Minutos antes de mi excomunión.


Escribiendo cartas llenas de deseos felices.


El atardecer lapón siempre fue muy romántico.


Alba oliendo botas siempre fue muy desagradable.


Yo intentando pescar siempre fui muy divertido.


Diego y yo sentados justo detrás de dos agujeros en el hielo siempre fuimos muy monis.


Construir un iglú y meterme dentro es una estampa genial.


Conducir un trineo tirado por huskies siempre fue muy de película.





Para quien tenga pensado viajar a Laponia: hacedlo antes de los 35 años. Incluso antes de los 30. Hay actividades imposibles de llevar a cabo a ciertas edades, y con 60 años no creo que sea muy apetecible andar con la nieve cubriéndote hasta la cintura o respirar el frío de los -30 grados. Es un viaje que debe hacerse una vez en la vida. Bajar del bus de vuelta del Océano Glacial Ártico, mirar al cielo y ver las auroras boreales pone los pelos de punta. 

*********************** MÁSTER EXPERTO UNIVERSITARIO EN LA CIUDAD DE BRUSELAS.

Volví de Laponia el domingo 19 por la mañana. Esperamos en la Railway Station al autobús número 2, llegamos a Lapinkaari y dormimos sin cesar. Pasamos el día lavando la ropa que apestaba a chamusquina (nunca mejor dicho, porque todas nuestras prendas de vestir se impregnaron del aroma de la leña quemada uno de los días en que nos ofrecieron una sopita hecha al fuego en Laponia) porque al día siguiente nos íbamos a Bruselas. 

Aprovechamos esos días para volver a socializar un poco con Ana Mae, Jara o Serena, porque la noche del 20 al 21 de febrero debíamos salir de Tampere con destino Lappeenranta. A las cinco de la mañana, despertamos, tras cenar Chrístopher, Alba y yo con Ana Mae en un restaurante chino de Tammelantori. Subimos al tren, bajamos a las siete en otra estación y allí tomamos otro hasta nuestro destino. 

Lappeenranta es una ciudad situada a 30 km de la frontera rusa. Por ese motivo el aeropuerto (al que llegamos tras coger un taxi en la estación de trenes) estaba lleno de rusos maleducados, ruidosos y desordenados. Y es que la ciudad está más cerca de San Petersburgo (211 km) que de Helsinki (221). Toda esa gente viajaría con nosotros a Bruselas, aunque algunos de ellos iban a Ámsterdam vía Charleroi. Es el caso de un hombre que se había cortado el pelo con una motosierra y de su mujer, que iba vestida de prostituta de los años 70.

Ya en el aeropuerto, volví del baño y me encontré con que en las pantallas, al lado del código de nuestro vuelo, aparecía una palabra: PERUTTU. Es cancelado en finés. Era la segunda vez que intentaba viajar a Bruselas para visitar a Alberto (la otra vez perdí el tren y, como consecuencia, el vuelo) y volvía a tener problemas para llegar hasta Bélgica. Había una tormenta de nieve que impedía aterrizar al avión, cuyo piloto lo intentó tres veces. Así que nos llevaron en bus Lappeenranta-Helsinki. Tres horas después llegamos al aeropuerto de la capital de Finlandia. Por fin pudimos subir al avión.

Una vez en Charleroi, un autobús hacia Bruselas. Una hora y ya estábamos allí. Davinia, Rocío y Silvia esperaban a Chrístopher y Alba con pancartas muy petardas. Alberto llegó después. Se me había olvidado que solía vestir de negro y me llamó la atención. Luego me acordé. Nos fuimos a casa, una ducha, cenamos y salimos a pasear un rato. Tomamos dos cervezas en el Potemkin, un sitio muy guay donde proyectan pelis. Allí estuvimos contándonos todas las aventuras que hemos vivido en estos meses de separación: no nos veíamos desde julio del año pasado.

Al día siguiente le acompañé a la universidad (él estudia en la Université Libre de Bruxelles) ya que tenía que hablar con un chico de la Canadá francófona con el que iba a hacer un tándem, es decir, él habla español y el otro habla francés, se hacen amigos, aprenden y consiguen créditos. La universidad es un poco Hogwarts, con edificios que datan de 1834. No sabía que de allí han salido cuatro premios Nobel, una medalla Fields y que cuenta con un 29% de estudiantes extranjeros.


Aquí estudia Alberto.

Mientras él hablaba con su tándem, yo me paseaba por las calles ante el riesgo de ser atropellado por un tranvía, dado que no entendía el funcionamiento de los semáforos que pueden estar en rojo para el tráfico mientras que los tranvías pasan de igual manera. No escuchar música y así no perder la capacidad auditiva es bien. Volví al Campus, conocí al canadiense y a una catalana que también estudia periodismo allí y nos fuimos a pasear por el barrio europeo. Antes de eso nos tomamos una metralleta.


Bocadillo apto para la Chon Gorda.

La metralleta es un plato belga que puedes degustar en las friteries, kebabs y bares de la ciudad. La mitraillette procede de Hainaut, una provincia al sur de Bélgica, y por 3'50€ te mantiene llenísimo durante un día entero. Se trata de un bocadillo con carne (el que yo probé tenía un pincho moruno dentro), patatas fritas y zanahoria, tomate, lechuga, cebolla o lo que tú elijas. A todo ello le añades una salsa de entre las múltiples que probé en mi estancia en Bruselas: andaluza, Brasil, samurai, americana, barbacoa, mayonesa...

Con el estómago lleno, nos paseamos por el barrio europeo.


Foto mal hecha del Parlamento Europeo.


Me hizo gracia que estuviera en finés.


Una cosa mu modenna.


Alberto disfrutando de la propaganda de la UE.


Una vez allí, entramos al Parlamentarium. Es el centro de visitantes del Parlamento Europeo, que no pude visitar cuando fui con mi madre en marzo del año pasado porque no existía, ya que fue inaugurado en octubre de 2011. Está en el Espacio Léopold y contiene una exposición permanente de cientos de contenidos multimedia que explican tanto el funcionamiento del Parlamento como de otras instituciones europeas.

Al llegar te dan un PMG (personal multimedia guide) con el que haces todos el recorrido en tu idioma o en el que te apetezca de los 23 de la Unión Europea. Está abierto todos los días excepto los lunes por la mañana, y es gratis. 

A destacar: escribir un mensaje en un ordenador que luego proyecta tu texto, sentarte en los sofás de la sala circular que da vueltas sin cesar y ver vídeos de propaganda pro-UE, ver los caretos de los eurodiputados en  la sala donde aparecen los de cada país, o usar las máquinas-cámaras con las que recorres el mapa de Europa caminando por encima. 

En la sala donde aparece propaganda en vídeo con las historias de gente que ha conseguido vivir un poco mejor gracias a las ayudas de la Unión Europea hay dos vídeos cuya localización está en España: uno de una sudamericana que llegó a Madrid y montó un gimnasio donde ahora trabaja toda su familia, y otro de una española que trabaja de auxiliar de geriatría gracias a no sé qué programa de la UE. El vídeo de la española es lo más rancio que he visto en mucho tiempo, da una imagen de España que hará pensar a cualquiera que vivimos en los años del franquismo. Sólo salen monjas. Monjas todo el rato. Monjas en todas partes. Monjas bendiciendo una comida, monjas dando hostias -consagradas- a los enfermos, monjas rezando, un crucifijo en una pared, abuelas en misa... Pánico. ¿Esa es la imagen que se quiere dar de España? ¿Un país ultracatólico donde la gente se dedica a comer hostias? Qué horror.



Tras la visita al museo del Parlamento Europeo, volvimos a casa para cenar. Después bebimos para salir a Fuse, una discoteca que Alberto no me pintó muy bien y que quizás por eso no me pareció tan mala al final. Antes de entrar, nos encontramos con Alba, Chrístopher, Rocío, Davinia, Silvia y una finesa compañera de piso de ésta última. Era la típica fiesta de estudiantes Erasmus, por lo que contó con todos los hits del Miami de Tampere, aunque hubo una media hora de música guay. Un hombre daba de beber un licor de menta que estaba malísimo y luego no llevaba alcohol. La sala de fumadores era the pércal con un gay gordo de madre española que hablaba como Falete. Nos fuimos antes de que cerraran.

A la mañana siguiente paseamos de nuevo por la ciudad, y por la noche fuimos a la TD. Bebimos en casa de Alberto con media Italia allí congregada. Una petarda de la clase de Chrístopher y Alba que se fue a vivir a Londres criticó a una amiga de Alberto llamándola "caperucita roja", pero la italiana la entendió y se cabreó. 

No entiendo por qué no se oye hablar de esta fiesta en España. No sabía que esto existía y es una de las mayores locuras (y he asistido a muchas) que he visto en mi vida. Ni punto de comparación con festivales musicales locos en los que he podido estar, ni afters que hayan acabado de manera surrealista. Es una jodida locura.

La TD es una fiesta que se celebra de lunes a jueves, todas las noches, en el campus de La Plaine de Bruselas en un edificio medio abandonado, muy viejo y con pinta de poder hundirse en cualquier momento. Alberto me dijo que no me llevara el abrigo y que me pusiera ropa oscura. Me dejó una camiseta negra. Entrar al edificio supone recibir una bofetada de aire caliente. Pagas 4 euros de entrada más 1 euro por cada cerveza. Compramos una tira de 5 tickets, de los que te van arrancando uno a uno cada vez que pides una consumición. La ropa la dejas gratis en un ropero que nadie controla, por lo que todo el mundo puede llevarse lo que quiera, como hicieron con mi preciosa bufanda. 

Nada más entrar, empecé a escuchar La Bomba de King África. Sonarían también la banda sonora de Friends, reggeaton, petardeo de todo tipo... aunque mi recuerdo general de la noche es más bien difuso. Además de sudar como un pollo, tienes que enfrentarte a la lluvia de cerveza. La tradición dice que cuando tengas sólo dos dedos de bebida en el vaso, debes lanzarlo hacia atrás. Así, le caerá a cualquiera encima y acabará tan lleno de cerveza, sudor y porquería como tú.

No sé cómo volvimos a casa, pero creo que colándonos en un autobús.

Valoración de la TD: 10. Descripción: Inmundicia.


Lo típico que para DFF sería maravilloso, espectacular, tremeeeeeendo.


Cola para probar las mejores patatas fritas de Bruselas.


Esta es mi cara de aquí-estoy-yo.


El viernes nos quedamos en casa pasando la resaca. Al día siguiente tomamos las mejores patatas fritas de Bruselas, en la Plaza Flagey, junto a los estanques de Ixelles. Una hora de espera para comernos mínimo medio kilo de patatas fritas con salsa Brasil y una croqueta de carne alargada. Dicen que el truco de las patatas fritas belgas está no ya en la calidad de las patatas y en el corte, sino en el hecho de que las fríen dos veces. Primero, a fuego lento, y, después, a fuego muy fuerte para que queden muy crujientes. Estaban riquísimas. El último día las probé en la fritería de la esquina de atrás de la Grand Place y no tenían nada qué ver. Flagey 1 - Grand Place 0.

Bruselas es una ciudad oscura. Es más gris que Tampere. Pero tiene vida, y los belgas parecen vivir ajenos a todos. Tienen cara de que todo les pasa de largo, de vivir en un país que aunque sea la sede de la verdadera capital de Europa, no tiene mucho qué decidir, y es por eso que pasan de todo. Muy bien por ellos.

El sábado salimos a Flash Cocotte. La fiesta más petarda de los últimos tiempos. Pinchaban los de Yelle y nos encontramos con la cantante, a la que abracé sin dejar que se moviera durante media hora. Creo que ahora está en tratamiento psicológico y fisioterapeútico. Alberto huyó cuando se nos hizo tarde para disfrutar de la oferta, y allí nos quedamos Alba, Chrístopher, Silvia, Davinia, Rocío y yo. Acabé la noche en casa de Silvia ya que Alberto estaba catatónico y era imposible contactar con él.


Vamos a vomitar en tres, dos, uno... yaaaaaa.


El lunes fue nuestro último día en Bruselas. Pasé la mañana dando vueltas mientras Alberto asistía a una clase, y aproveché para ver una iglesia que me quedaba por ver. Luego él vino y me pedí un McFlurry con esas pantallas de pedidos en los que no tienes que hablar con los camareros. Pulsé en algo que no sabía qué era y resultó ser una cosa repugnante con sabor a medicina afrutada de color morado. Se trata del McFlurry Cuberdon. El cuberdon es un dulce típico de Bélgica extremadamente empalagoso. Asco.

Luego fuimos a visitar la Basílica del Sagrado Corazón, volvimos al centro, me comí un gofre frente al Manneken Pis y nos fuimos a beber una cerveza al Café des Halles, donde unos estudiantes que teníamos enfrente no paraban de mirarnos debido a nuestro atractivo físico. Jugamos 30 partidas del cuadrado con las cartas y luego nos fuimos todos a cenar a casa de Alberto, que nos hizo pasta con una salsa en la que combinó más de diez especias diferentes. Rico.

Por la noche, un autobús a Charleroi y de vuelta a Finlandia.

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PRÓXIMAMENTE EN MIS HAZAÑAS POR EL MUNDO BY DIEGO CASSADY:  CONCIERTO de JUSTICE en ESTOCOLMO, EMIL Y LOVE, la LOCURA de DIEGO FERNÁNDEZ, dar las gracias al CAMARERO del MCDONALDS, MÁSTER en ESTUDIOS ASIÁTICOS en LUND.

lunes, 13 de febrero de 2012

FLASHDANCE.

Esta noche, a las 23.00, subiré en un autobús rumbo a Laponia. 714 kilómetros hasta Rovaniemi, la ciudad conocida como "Puerta de Laponia", donde se encuentra la residencia oficial de Papá Noel. Desde allí, una vez asentados en Rovaniemi, otros 708 kilómetros hasta el Nordkapp, el Cabo Norte, uno de los puntos más septentrionales de Europa. En total, más de 1400 kilómetros separan Tampere de ese lugar. Sólo espero que el viaje en bus no tenga como consecuencia dolores múltiples de espalda y contracturas musculares como regalo para toda la semana.


Blanco extremo sin necesidad de Sensodyne.


Hace dos semanas estuvimos es Pirkkala. Se trata de un pueblecito, muy cerca del aeropuerto, de poco más de 15.000 habitantes. Mary McDonald, nuestra profesora de Newspaper Language y Reporting and Interviewing in English nos quería invitar a cenar en su casa. Antes de Navidad, yo le había ayudado a contactar con profesores de la UCM para dar clase con un programa de intercambio de profesores. Finalmente, con la ayuda de Liisa Hänninen, una de las mejores profesoras que he tenido a lo largo de mi carrera (y de las pocas que se preocupa en mover un poco la Facultad de CCINF), consiguió su objetivo y estuvo una semana en Madrid. 

Parece ser que los alumnos a los que dio clase hablaban inglés, cosa que no me esperaba, y que estuvieron bastante simpáticos, según nos contó Mary

Tomamos un bus en Keskustori rumbo a Pirkkala, observando el nombre de cada parada hasta que divisamos un K-Market que nos indicaba dónde debíamos bajar. Mary nos había dicho que teníamos que bajar hacia el lago, girar a la izquierda, después a la izquierda y, más tarde, otra vez a la izquierda. Vale. Nadie nos entendía cuando preguntamos dónde estaba el lago, así que fuimos por donde pensamos sería la mejor opción. De repente, un hombre comenzó a gritarnos Are you going to Mary's house? Era su marido. Nos descubrió el camino (íbamos hacia el lado contrario). Llegamos y la vimos a través de la ventana, sentada en la cocina.

Una preciosa casa roja. Nada más entrar, nos quitamos los zapatos, cosa que SIEMPRE debes hacer al entrar a una casa en Finlandia. Nunca te olvides de usar calcetines sin agujeros. Tienes un problema si te apestan los pies. 

La casa fue diseñada por un arquitecto que iba a vivir en ella, así que la diseñó como le apeteció pensando en su propio gusto. Cuando quiso venderla para trasladarse a otra, nadie la quiso comprar porque sólo tiene un dormitorio. Un único dormitorio y seis plantas. Una con la cocina, de revista de decoración, con una ventana circular que ocupaba toda la pared; otra para el salón, sin televisión, y con un gran ventanal; y otras cuatro que fuimos subiendo con Mary. Acababa de ser operada del pie y ahora tenía que llevar una especie de zapato con un extraño tacón que llevó a sus nietos a llamarla Lady Gaga.


Vista aérea de Pirkkala.


Lo más bonito de la casa, además de ese salón súper acogedor, es la última planta, donde sólo hay un sofá colocado frente a la cristalera desde la que se puede observar el lago, ahora congelado, pero que debe ser súper bonito en verano. 

Su marido llegó y nos sirvió un zumo de arándanos con vodka hecho por la propia Mary. Nos contaron sus aventuras por Madrid mientras el vodka nos iba afectando hasta llegar a rozar el ridículo en algún momento con ataques de risa que no podíamos controlar. Tras el zumo-cubata pasamos a la mesa y Pekka, su marido, sirvió la cena. Un delicioso cordero lechal recién recogido de la granja de unos amigos, con verduras en salsa, patatas especiadas que todo el mundo toma aquí, una ensalada también con una salsa desconocida... (todo se toma con salsas aquí). Y de postre...un pastel canadiense de dátiles con salsa de toffee. Todo estaba riquísimo.

Pekka nos contó sus peripecias por el mundo. Es experto en desarrollo educativo y ha vivido en Palestina y Sudán. Ahora quiere irse a Papúa Nueva-Guinea. 

Tras probar los vinos de Sudáfrica y Argentina que nos sirvieron sin cesar, nos fuimos antes de perder el bus de vuelta a Tampere. Alba movía su bus-card con gran alegría hasta que consiguió que se le cayera al suelo. El bus llegó sin que pudiera recoger la tarjeta, y el conductor no se enteraba absolutamente de nada de lo que decíamos porque no hablaba inglés. Finalmente, una señora vino y le explicó lo que pasaba. Dio marcha atrás y pudo recogerlo.

Pero ahí no acababa nuestra hazaña... Para ir hacia Pirkkala no habíamos tenido que pagar nada porque el bus hacía paradas por Tampere, pero la vuelta costaba 3'50 euros. Sólo teníamos un montón de monedas de diez y veinte céntimos que no daban para pagar. Diez minutos después, y con todo el autobús esperando, el conductor nos devolvió las monedas y nos mandó a sentar. No pagamos y pasamos un rato inolvidable haciendo el ridículo.

Al llegar a Tampere no había autobuses para volver hasta Lapinkaari, así que volvimos andando y me caí dos veces gracias al hielo.


Tres pozís.


El viernes de esa misma semana estuvimos en Ruma tras beber en City. Carmen, Alba, Ana Mae y yo vivimos divertidas aventuras que dos semanas después no recuerdo. Sí que recuerdo que terminamos la noche comiendo nuggets en el McDonald's. En un momento dado, después de hacer cola hablando con un hombre que había vivido en Málaga pero era de Finlandia y que se nos había acercado él mismo al oír hablar español, el mismo personaje decidió lanzarme la bandeja de la comida. Demostró tener problemas serios de puntería y la cosa chocó contra el cristal. Ana Mae montó en cólera y comenzó a gritar WHAT ARE U FUCKING DOING? ARE U FUCKING CRAZY? Finalmente, el drogadicto-alcohólico se fue y dejó de molestar.

Al día siguiente nos fuimos a un karaoke vietnamita lleno de personajes a cada cual más petardo. Es un sitio totalmente decadente y que, por eso, me encantó. Había una fauna variada: desde un hombre muy gay vestido de cuero hasta una pareja de chico y chica que se creían bailarines y hacían todo tipo de movimientos ocurrentes. También nos encontramos al hombre que llevaba una cazadora llena de bombillas cuando vinieron Sandra, Jose y Ali. Lo daba todo cantando canciones como la que viene a continuación.




La semana pasada me enteré de cómo funciona Eurovisión. Parece ser que desde Bruselas alguno de los múltiples organismos comunitarios decide quién va a ganar el concurso antes de que se haga la gala. Se tiene en cuenta el nivel de desarrollo del país, su riqueza, etc. para así ayudarles dándolos a conocer y haciendo que el festival se traslade a su capital en la próxima edición con el consecuente beneficio económico. No siempre se hace así, ya que hay años en los que les apetece que se decida el ganador mediante la votación de la audiencia. Ahora entiendo que en los últimos años ganaran Azerbaiyán, Estonia, Letonia, Serbia o Ucrania.

Además de descubrir el pastel eurovisivo, salimos el martes a Kuuba. Es uno de los sitios más petardos de Tampere, al que fui las primeras semanas cuando Marta y Lara aún estaban aquí. Llegamos sabiendo que se iba a celebrar una Erotic Party, pero lo que nos encontramos fue barra libre de cerveza y sidra hasta las 02.00. "Bebe todo lo que puedas en una hora y media" fue el lema de la fiesta. Ana Mae, acosada por toda la población negra de la ciudad concentrada en esa discoteca, fue la gran vencedora con más de 10 cervezas de medio litro. Los demás tampoco nos quedamos cortos.

El momento en que Ana Mae intentaba conseguir un descuento en la cerveza y una chica le avisó de que todo era gratis será recordado como el culmen de la felicidad.


Alegría.


Cosas a destacar de la semana pasada también son:

  • Empecé el gimnasio y fui martes, miércoles y viernes. Ahora estaré varias semanas sin ir debido a mis compromisos turísticos.
  • Asistimos al English Conversation Group en el Bar Passion. Ana Mae se convierte junto a Robert Allen en líder del grupo.
  • Las clases de este semestre superan los límites del aburrimiento.
  • Ganó Niinistö las elecciones, con lo que se convierte en el nuevo presidente de Finlandia. Conservador y europeísta, ostenta un cargo simbólico, ya que sólo tiene cierto poder en política militar y exterior, aunque será influyente en la opinión pública. Perdió Haavisto, de la Liga Verde, homosexual declarado que asistía a todos los mitines con su novio Antonio. Si menciono este detalle es porque el tal Antonio salía todos los días en las portadas de los periódicos.

Alba y Pablo intentando comprender a Ana.


Ana Mae con cara de actriz porno.


Alba ligando con chain-man.


Chrístopher saludando al Che.


Todo bien por aquí.


Tengo que decir que el verano ha llegado a Tampere. Estamos  a -7 grados, y se nota. Ya nieva normal en lugar de en forma de cristalitos minúsculos y puedo respirar sin miedo a que mis orificios nasales se congelen. Y ahora, me voy a Laponia. 


PRÓXIMAMENTE EN MIS HAZAÑAS POR EL MUNDO: el CUMPLEAÑOS DE CARMENLU,  FASCISMO CONTRA COMUNISMO, PERDIDOS en el BOSQUE, el TRINEO de SERENA, todas las AVENTURAS que nos ocurran en LAPONIA.

ACTUALIZACIONES ESPECIALES: Dado que todo lo que cuento en actualizaciones como las de hoy forma parte más de un diario personal (para no olvidar lo que estoy viviendo aquí) que de un blog en el que ayudar a la gente que quiera saber más de Finlandia y, en concreto, de Tampere, he decidido escribir una serie de entradas sobre temas concretos. Próximamente: el sistema educativo de Finlandia (universidad y másters); el carácter finés; cosas que amo y odio de este país; qué visitar en Tampere; fiestas nacionales más importantes, etc. 

sábado, 4 de febrero de 2012

Congelación.

Ahora mismo aquí no se puede salir a la calle. Hemos llegado a los -29 grados, lo cual es digno de contar a los nietos como batallita cuando llegue la vejez, o de ser publicado en Facebook a medida que las temperaturas van descendiendo hasta alcanzar la del congelador de mi casa. Pero no se limitan a los -18 (según fuentes tan fiables como Foro Thermomix, es la ideal para mantener la comida en el congelador), sino que siguen bajando hasta límites que nunca antes pude llegar a creer.

Cuando me explicaban la sensación del frío antes de que pudiera sentirlo por mí mismo, nunca lo habría imaginado tal y como es. Trataré de explicarlo.


  • ¿Qué necesitas para salir a la calle?

    Unos calcetines térmicos, unos calcetines normales, un par de botas, unos pantalones térmicos, unos pantalones normales para poner encima de los térmicos (mejor si son de pana), una camiseta de manga larga, un jersey, una cazadora de plumas, una bufanda de lana que pueda girar alrededor de tu cuello mínimo diez veces, un gorro estilo ruso que te cubra hasta las orejas o un gorro de lana de los de toda la vida, y guantes de ir a la nieve. No recomiendo la camiseta térmica porque puede provocar sudoración.

    En esto, como en todo en la vida, hay gente que necesita menos ayuda frente al frío polar. Puede que tú seas uno de ellos en caso de:
-Ser Yu Zhenhuan, el hombre más peludo del mundo.


-Estar rodeado de abejas como atmósfera protectora.


-Ser Catwoman.



  • ¿A qué problemas te enfrentas en la vía pública?

    En primer lugar, al abrir la puerta de tu casa para salir a la calle, el viento abofeteará tu cutis. Sentirás que tu piel arde (qué paradoja) y el frío permanecerá en ella un buen rato, aunque ya estés resguardado en un lugar caliente. Si te ves obligado a caminar y llevas gafas, olvídate de ver si no quieres que se te congele la nariz. Debes elegir entre taparte las napias o saber por dónde andas: si tapas tus orificios nasales el vaho cubrirá los cristales haciéndote sentir ciego y consiguiendo que el público piense que eres idiota. Así que lo mejor es congelarte y ver.

    Una vez tu nariz está indefensa, los orificios nasales se congelarán y se te hará difícil respirar. Literalmente, tendrás hielo dentro de la nariz. Si llevas barba, también se te congelará. Si tienes pestañas, estarán cubiertas de hielo. Y un consejo para las chicas: no uséis máscara de pestañas porque se os pueden caer. Con un rato andando por la calle, notarás una presión en la frente, nariz y entrecejo que se convertirá en dolor.

    A todo esto hay que añadir el estado de las calles. Todo lleno de nieve que se ha convertido en hielo (más de un palmo). En muchas aceras hay gravilla que permite que los zapatos no resbalen, pero hay muchas zonas en las que sólo hay hielo, con lo que caminar se hace complicado. Las caídas son frecuentes. Lo mejor es ver cómo otros hacen el ridículo cayendo, lo peor es hacerlo tú. En ese caso, te importará poco el dolor de la caída, pensando más en la vergüenza de no poder levantarte del suelo.

    También hay que tener cuidado con los coches. Les cuesta frenar, y he visto ya un accidente en el que uno de ellos continuaba su camino sin frenos sobre el hielo tragándose al que tenía delante.



Mujer llorando hielo mientras se pregunta en qué momento decidió irse a vivir a Finlandia.


Homenaje al hombre que murió 28 segundos después de sacarse esta foto.


  • ¿Qué hacer al entrar en un lugar cálido tras congelarte en la calle?

    Lo primero es quitarte el abrigo. En la universidad hay una zona dedicada exclusivamente a colgar abrigos, con una base de metal en la que la gente deja sus botas para que suelten el hielo. Todavía no he visto a nadie dejar las botas ahí. Tampoco creo que nadie viva llevando siempre dos pares de zapatos. Después puedes quitarte el gorro y mirarte en un espejo para descubrir que tu cabeza ahora tiene forma de Calimero. Si has tenido la suerte de que no se te llene de hielo el flequillo, puedes vivir el resto del día con dignidad. De lo contrario, olvídate, e intenta ir con la cabeza bien alta a pesar de llevar un nido como peluca.



    Cabello problemático = persona sumamente triste.

    Nada más traspasar la frontera calle/interior-de-cualquier-sitio, tu cara cambiará del blanco al morado, rojo si tienes suerte. También es posible que el cambio de temperatura te produzca un dolor de cabeza sideral.

    Si has hecho el esfuerzo de salir a la calle, morir de frío, quitarte las capas convirtiéndote en una suerte de cebolla y sobrevivir a todo ello, ¡date un capricho! Come todo lo que quieras al llegar a tu destino (si es que has ido a comer, motivo por el que nosotros nos desplazamos a la universidad más que para ir a clase). Me han dicho que el frío adelgaza. Y parece que es cierto.

    Pasar frío aumenta la quema de grasa corporal. Nuestro cuerpo utiliza energía para mantenernos calientes, y cuando perdemos más calor de lo normal se utiliza el tejido adiposo como energía para regular la temperatura, es decir, se quema la grasa para calentarnos. Si no tenéis la suerte de vivir en Finlandia y morir congelados cada vez que salís a la vuelta de la esquina, podéis quemar grasa a través del frío de tres maneras distintas: con duchas frías de tres minutos, colocando bolsas de hielo en el cuello durante 20 minutos o bebiendo agua helada en ayunas. No voy a decir que me he inventado estas técnicas, pero lo cierto es que no me las creo. Os felicito si os funcionan. 


  • ¿Qué pasará cuando suban las temperaturas y no haya hielo en las calles?

    La primera consecuencia será el deshielo. El hielo se irá convirtiendo en una agüilla de color marrón en la que nos hundiremos y resbalaremos con el riesgo de sufrir numerosos accidentes. Será entonces cuando me arrepienta de desear una subida de las temperaturas.


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PRÓXIMAMENTE EN MIS HAZAÑAS POR EL MUNDO: CENAR en casa de TU PROFESORA DE LA UNIVERSIDAD; ELECCIONES EN FINLANDIA; RUBALCABA; INTENTO DE ASESINATO EN EL FAST-FOOD; NUEVAS ASIGNATURAS, ETC.