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domingo, 15 de enero de 2012

El lago congelado.

Bailando en una de las más residuales discotecas madrileñas el jueves antes de Nochevieja, Valentina me tiró al suelo provocando un choque craneal que me causó un chichón. Cuando el hombre de seguridad se percató de que la italiana lo daba todo como una loca (girando su cabeza a lo Regan MacNeil, levantando su pierna por encima del cuello, moviéndose como una peonza y dando golpes a todo aquel sufridor que estaba a su alrededor) decidió expulsarla del local. La historia, según su protagonista -sea real o no-, es la siguiente:

"Él me dijo que saliera fuera, y yo pensaba que se quería liar conmigo. Cuando llegamos a la calle me dijo que estaba expulsada de la discoteca, y yo le pegué un puñetazo, cayó al suelo y, entonces, le clavé el tacón de la bota en la cara haciéndole una señal que nunca olvidará".

Yo no fui testigo de este evento porque continué la fiesta con Sandra en el interior, pero Augusto desmintió lo anterior.


Valentina, pasión gitana, sangre italiana.


Los días previos a Nochevieja se resumen en salir cada noche y no pisar la calle durante el día. Para mí, después de 4 años viviendo en Madrid, no es problema, pero para Augusto, turista y visitante por primera vez de la ciudad, fue una experiencia nueva: hacer turismo nocturno. La primera noche nos recibió Chueca, la segunda Stardust, con múltiples encuentros, y la tercera llegó Nochevieja.

Antes de salir cenamos en un restaurante de la calle Hortaleza llamado Tommy Mel's. Allí estuvimos Alba, Mónica, Sandra, su amiga Ana, Augusto y yo. Parece ser que está ahora de moda entre el moderneo madrileño, ya que vi a más de un petardo allí haciendo cola. Nosotros no tuvimos que esperar porque Mónica conocía a una camarera que nos coló con gran alegría. Yo tomé una hamburguesa Tommy Mel's, con bacon crujiente, queso fundido, mi cebolla favorita (roja) y cebolla caramelizada. Muy rica. Junto con unas patatas con queso y bacon. Y de postre un brownie delicioso.

A esperar a Valentina a Villa Lujo. Su avión se retrasó y salimos cerca de la una de la madrugada.


Dio una clase de yoga a Lady Gaga y es muy feliz.


Ese día nos encontramos con un actor por la calle. Él paseaba sus perros y Valentina le propuso casarse con ella. Nos dijo que fue él quien dio la famosa clase a Lady Gaga cuando vino a Madrid y se dedicó a hacer yoga. Resulta que Sergio, el actor, es también profesor de bikram yoga. El destino quiso que nos volviésemos a encontrar con él la noche del domingo de nuevo con sus perritos.

Esa primera noche también ocurrió algo diver. Mientras fumábamos un cigarro en la calle decidí que tenía que hacer un number one, es decir, mear, entre dos contenedores de basura. De repente, un chino salió corriendo hacia mí porque lo estaba haciendo en su mercancía. Yo intenté pedirle disculpas pero él no se enteraba de nada, así que Sandra me dijo que le dijera ni hao, que en realidad es hola. Yo se lo dije y me quedé más ancho que largo.

ESCENAS DE NOCHEVIEJA.




Cena rica rica.


Sandra y yo amándonos.


Sudor, carmín, felicidad.


Mmmmmmua.


Monis.


Nochevieja: cocinar en Villa Lujo con Mónica muriendo de gastroenteritis, cena en Villa Pércal, Augusto olvidándose la entrada de la discoteca, Sandra y su amigo peleándose con el taxista, reencuentro con Jesús y Ana Leal <3 <3 <3, Miss Moustache, Stardust, cabreo por irnos pronto de Stardust, alcoholismo, churros en San Ginés con mi amor Sandra, Valentina gritándole a un tío que nos molestaba, gente que nos daba churros gratis, Valentina diciéndole soy lesbiana sin serlo a Guille tras pensar que era Rihanna, etcétera.

Lo mejor de todo fue estar rodeado de gente genial, para empezar el año con buen pie. 
Faltaba gente, pero no sobraba nadie.

*   *   *   *   *

El último día en Madrid, lunes, quedamos a comer con Isabel. Íbamos a ir a un wok, tras pedir consejo en Facebook, pero Ana ya había cenado una noche anterior en uno y no le apetecía volver a ponerse como La Chon Gorda, así que reservamos mesa en Public. Ya había estado tiempo atrás en ese restaurante. Esta vez tomamos una ensalada con aguacate y cosas ricas, unas verduras en tempura, unos canelones de tinta de calamar y unos solomillitos. De postre, algo llamado copa que se come de abajo arriba.

Fuimos a recoger a Isabel pero como cambiamos de planes decidió irse a comer sola. Luego quedamos para tomar un café con ella en la Plaza del Dos de Mayo, a toda prisa porque pensábamos que perderíamos el tren aunque luego hubimos de esperar en Atocha media hora.

Desde allí nos fuimos a Hellín Augusto y yo. Valentina continuó en Madrid hasta el miércoles. Mi amigo brasileño pudo disfrutar de Hellín durante día y medio. El martes lo llevamos a la sierra: Alcaraz, Los Chorros, Salobre... Juanfran conducía el coche, mientras Augusto, Kukur y yo cantábamos en la parte de atrás canciones de Adele. Vimos a una cabra salvaje que casi atropellamos. 

Una vez en Los Chorros, nos dedicamos a caminar durante más de una hora mientras anochecía, para no llegar a ver nada y volver al coche congelados, andando por la carretera ya que estaba cerrado el acceso para vehículos. Nuestro día en fotos:


Segundos después de cruzarnos con una cabra.


Augusto se inventó el nombre de la fuente en Facebook.


En coche con papada.


Juanfran tirándome serpentinas.



Esta foto está al revés pero no me apetece volver a cargarla.


También había carteles avisando de la presencia de anfibios.


Kukur y Augusto en Alcaraz.


Yo disfrazado de mi abuelo.


Mírala, mírala, mírala, mírala...la Puerta de Alcaraz.


Un poco de promoción de mi querida Ciudad del Tambor:



Augusto y yo en la Plaza de la Iglesia de Hellín.


El alcalde pepero de Hellín dijo que el belén era un regalo de una empresa de Murcia para el grupo del PP, luego se corrigió a sí mismo diciendo que para todo el Ayuntamiento. Ni una cosa ni la otra.


Hablando de las tontunas del nuevo ¿alcalde? de Hellín, hay que señalar que este hombre tuvo su minuto de gloria en TVE. ¿Llamaría él para que fueran a grabarlo y así salir dando la nota en los informativos? ¿Ensayaría su discurso para que no se le trabaran las palabras como de costumbre? Dijo que no había dinero para cabalgatas de Reyes y luego se lo gastó en hacer un estúpido espectáculo infantil al que fueron cuatro gatos, mientras el resto del pueblo estaba viendo la cabalgata en Albacete y Murcia, gastando allí en regalos en lugar de en Hellín. ¡Felicidades tío!

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Augusto se marchó en La Serranica, una compañía de autobuses que sólo con escuchar el nombre ya da miedo. Yo soporté un viaje en esos autobuses, cinco horas para ir de Hellín a Alicante cuando en coche llegas en hora y media. Nunca mais. Fui a despedirlo en pijama, tampoco merece más la estación de autobuses de Hellín.

Llegó a Alicante para reunirse con Alba. Al día siguiente, para pasar Reyes, mis padres y yo nos fuimos a la misma provincia: Finestrat nos esperaba. Benidorm, Altea, Villajoyosa, rebajas, Elche con mi prima Raquel, Elías, mi tía Maruja... Fuimos a cenar al wok más variado que he visto en mi vida.

De vuelta en Hellín. Y el miércoles Madrid y, de nuevo, Tampere.




PRÓXIMAMENTE EN MIS HAZAÑAS POR EL MUNDO BY DIEGO CASSADY: conectar una canción petarda con otra en CITY, volver al MIAMI, vivir a -17 GRADOS DE TEMPERATURA, resbalarme con el hielo y HACER EL RIDÍCULO, etcétera.

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Agosto de 2010.

Para terminar la actualización de hoy quiero mandarle toda la suerte del mundo a Mónica. Después de ir juntos a clase desde 2º de carrera, de decenas de aventuras nocturnas, caídas en el metro, gatos voladores, borracheras en el Ocho y Medio, Elástico y esos sitios que son historia de nuestra vida, beber sin hielo en Milán y acabar vomitando, ir a Turín y comprarnos chaquetas con las que entrar en Plastic, ver a Lady Gaga en Barcelona, tocar el tambor juntos en Hellín, vivir un año en Villa Lujo y discutir y odiarnos para volver a estar bien al día siguiente... Mónica se va  a Sidney. Ojalá no emocionarme acordándome de estas cosas. Mucha suerte y felicidad, Monikis. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Causa de la muerte: lago.

Cuando nos despertamos (me estoy refiriendo al viernes 21 de octubre) dimos una vuelta alrededor de Lapinkaari y nos cambiamos para salir. Fuimos a Ruma (que significa feo en finés) y luego nos fuimos a comer pizza a ese sitio en el que acabamos la mitad de las veces y que no sé si se llama Tahore, Lahore o de otra manera. Pizzas a 6'90€ justo al lado de Ruma, enfrente de Klubi y a escasos metros de Mixei.

Al día siguiente, sábado, dimos una vuelta por el centro. El mismo recorrido que con Valentina y Misia, pero esta vez con Ali, Jose y Sandra. Acabamos en el Café Europa, nuestra cafetería favorita de Tampere. Los tés cuestan 2 euros y los cafés 3. La decoración es genial, es como una gran casa señorial de hace tres siglos, con sofás y sillones en los que tirarte la tarde jugando al UNO, al Scrabble o a cualquier juego de mesa de los que tienen guardados en el armario (si no fuera porque están todos en finés). Es una combinación del Lolina y el Manuela. Echo de menos los cafés en el Lolina y los paseos por Malasaña; creo que es el barrio que más echo de menos de Madrid. La Plaza de San Ildefonso, el 2 de Mayo, Espíritu Santo, bajar desde nuestra casa en Fuencarral 92 por la Corredera Alta de San Pablo. Todo eso el 19 de diciembre.


Jose en el Café Europa.


Después de nuestro recorrido por las calles más bonitas de Tampere y nuestro café al ritmo del UNO, volvimos a Lapinkaari. Hemos cogido la costumbre de jugar al UNO y poner una prueba que el perdedor (el último que se queda con cartas) tiene que cumplir. Hace unas semanas, Misia y Chrístopher tuvieron que salir del baño y pasear por toda la cafetería con un trozo de papel higiénico colgándoles del pantalón en plan me-he-limpiado-y-se-me-ha-quedado-aquí-esto-colgando. Otro día, Alba (experta en perder) tuvo que bailar por toda la cafetería. La primera vez la prueba consistió en decir te quiero en finés (rakastan sinua) a un tío que estaba sentado con su novia. Ataque de risa generalizado. Sandra perdió, y tuvo que hacer ejercicio al más puro estilo Eva Nasarre dando palmas y bajando el culito hasta el suelo. Luego yo bailé vaina loca. Y ayer me tocó besar sin cesar a Ana, una chica inglesa que también vive en nuestra resi.

Esa noche salimos en Mixei. Mucho petardeo, como de costumbre. Spice Girls, Aqua, Rihanna, Britney, todo lo trash junto. Volvimos a comer pizza. Ahí llegó mi primer momento de pánico y terror del fin de semana, cuando se me quedó el abrigo pillado con la pata de la mesa en el momento en que nos íbamos después de haber estado una hora dando la nota con nuestros cantes. Le pedí a Jose ayuda para levantar la mesa, con lo que una jarra y un vaso llenos de agua con orégano cayeron sobre Ali provocando la locura generalizada, momento que un finés aprovechó para lanzarnos bolas de papel. Luego todos fuimos muy felices subidos en un taxi que nos trajo a casita. Fuimos al cuarto de Augusto a cantar, bailar y hacer el friki. Intenté recortarme la barba pero su maquinilla no tiene niveles, así que volví a mis 15 años.


Augusto, carioca, y yo.


Sandra y yo con una lámpara.


Sudando en el subsuelo del Mixei.


Todo el amor.


Llegó el domingo y nos fuimos a la sauna. No se puede venir a Finlandia y no probar la experiencia de entrar en la sauna, morir asado y saltar al lago con el agua congelada. 

Así pues, nos fuimos al Lago Näsijärvi, el que está al lado de Lapinkaari. Es el lago más grande en el área de Tampere, con un tamaño de 257 km². La ciudad de Tampere se localiza entre los lagos Näsijärvi y Pyhäjärvi y hay un rápido (Tammerkoski) que corre a través de la ciudad desde el lago Näsijärvi. La calidad del agua del lago ha mejorado conforme ha disminuido el uso del agua en la industria maderera y además hay un servicio de paseos en barco por el lago.

Llegamos y nos colamos como de costumbre. Cuesta 5 euros, pero nosotros llegamos con el bañador puesto y entramos directamente a la sauna. Igual no está bien, pero con el sufrimiento que me supone la experiencia no me arrepiento de no pagar, y más sabiendo lo que me pasó ese día.

Después de 4 o 5 veces entrando y saliendo de la sauna al lago y del lago a la sauna, posé para Jose, que decidió no vivir la experiencia y hacer fotos. 

-¿Has tocado el agua?
-No, a ver. ¿Te imaginas que me caigo?

Después de mi pregunta, no fue necesario imaginar nada porque Jose se resbaló cayendo al lago con el abrigo, la cámara y el gorrito. Yo me sentí el hombre invencible y salí corriendo en chanclas para sacarlo del agua. La piedra estaba llena de moho, con lo que me resbalé y caí todavía más dentro de la zona en la que estaba él. Con la cámara de Ali fuera del agua, grité y grité para que alguien nos sacara de ahí. Lo demás no lo recuerdo, creo que porque estaba en shock y mi mente lo ha borrado.

Al final conseguimos salir después de un rato de muchísimo miedo sin conseguirlo por lo resbaladizo de las piedras. Sandra fue nuestra salvación. Ya puedo decir que alguien me ha salvado la vida. Logró agarrarse a una barandilla y sacar a Jose. Después vino mi turno. Ni siquiera recuerdo el momento en que me sacó, la imagen que tengo justo después de salir es de Diego preguntándome si estaba bien, y una señora finesa gritándome GO TO THE SAUNA, GO TO THE SAUNA. Yo, sin embargo, estaba tirado en el suelo, temblando y sin poder moverme.

Todavía después de 2 semanas sigo teniendo las piernas llenas de heridas. Con las piernas y los pies llenos de sangre, me metí en la ducha y estuve diez minutos con el agua ardiendo mientras mi piel seguía congelada. Decidido: NO VUELVO MÁS.


El Lago Näsijärvi en invierno.


Después de esa divertida experiencia, volvimos a la residencia, cenamos y vimos Paranormal Activity II. No había visto la primera, pero nos hicieron un resumen rápido y ea. No da absolutamente nada de miedo. También hay que tener en cuenta que lo veíamos en la pantalla de mi ordenador chatarrero, con todas las imágenes súper pixeladas (Sandra tenía que indicarnos cuándo se movía misteriosamente una lámpara o aparecía una sombra sospechosa por algún lado) y con nosotros hablando sin cesar.

Al día siguiente, cogieron un avión de vuelta a Oslo, y de Oslo a Madrid. Yo viví varios días de tristeza máxima, pero bueno, el 19 de diciembre nos veremos otra vez. Y Nochevieja...por primera vez en Madrid. ¡Qué ganas!


Tampere de noche.


Calle típica tampereña.


Esa semana no ocurrió nada especial hasta el jueves, cuando nos fuimos a Estocolmo, la ciudad donde estoy seguro de que viviré en algún momento de mi vida. Pero eso lo cuento en la próxima actualización.

No sé si comenté mis impresiones sobre Oslo, donde estuve la semana anterior a Estocolmo con Sandra, Ali  y Jose. Oslo, además de lo que dice la Wikipedia, es una ciudad llena de drogadictos, prostitutas y gente pidiendo dinero. No me esperaba para nada que la cosa fuera así. Rumanos pidiendo cada cinco metros, tirados en el suelo y pasando frío (comprendo que si no tienen otro salida estén así, pero tratándose de un país como Noruega que se enorgullece de su Estado del Bienestar, algo tiene que estar fallando). Algo que también falla con respecto al tema de las drogas: gente desequilibrada cada media hora, gente que se tambalea, gente que es cacheada por la policía, gente pinchándose con jeringuillas... Solamente en Oslo hay más de 5 mil personas adictas a la heroína y ocurren más de 200 muertes por sobredosis al año. 

Una sensación de inseguridad que, si no es constante, sí que existe. En Madrid también se ve el centro lleno de prostitutas (Montera, Ballesta, etcétera) a cualquier hora, pero será que por mi cabeza no pasaba la posibilidad de que en el país con más alto desarrollo humano del mundo las calles pudieran estar como están. Nos dijeron que el Gobierno paga a los drogadictos en tratamiento un sueldo de 1.200 euros al mes, cosa que no he podido confirmar por ninguna otra fuente. Lo que sí puedo confirmar es el miedo que daban algunos personajes que deambulaban por la ciudad como zombies.




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PRÓXIMAMENTE: Estocolmo, el viaje en el ferry del pánico, el mono de la felicidad, irte a hacer el máster gratis a Suecia, Love y Émile, etcétera.


martes, 1 de noviembre de 2011

Huele a cebolla seca.

Llegué a Oslo en una hora, viajando en el tiempo porque aquí en Tampere tenemos una más. Pillé un bús para ir al centro de la ciudad, ya que el aeropuerto al que llegué (Rygge) está a sesenta minutazos. Más de 30 euros ida y vuelta por el billete de bus, que pretendía pagar en coronas noruegas, para lo que saqué dinero en un cajero que me dio euros, además de cobrarme 7 euros de comisión, con lo que al final tuve que pagar con tarjeta el billete.

Como Ali, Sandra y Jose no llegaban hasta las cinco de la tarde, me dediqué a visitar museos. Por 30 coronas, tienes entrada a los Museos Nacionales, que son el de Arquitectura, el de Arte Decorativo y Diseño, el Museo Nacional (donde está "El Grito" de Munch) y el Museo de Arte Contemporáneo. Fui al de Arquitectura y al de Arte Contemporáneo. En este último tienen ahora una exhibición llamada "Absolute Installation" que está bastante guay. Todo lo que puede verse son instalaciones de artistas diversos: Anish Kapoor, Louise Bourgeois, Maria Serebriakova, Bill Viola o William Kentridge, entre otros. Genial.


Anish Kapoor, "Whem I am Pregnant"


Jon Gundersen, "Vann på vei mot havet"


Después de visitar también la Ópera de Oslo, me fui a comer al McDonald's, donde los menús estaban entre los 15 y los 17 euros al cambio. Comí solo y continué caminando. Vi la catedral, donde un coro se dedicaba a darlo todo ante los cuatro turistas que allí nos congregábamos, aproveché para descansar en uno de sus bancos y seguí hasta llegar a un barrio rollo Malasaña, muy guay, con lámparas de cristalitos que colgaban entre las calles, un cisne con forma fálica flotando en mitad de un riachuelo, tiendas de segunda mano y un bar de tapas llamado Barcelona. 


Casa de la Ópera de Oslo.


Volví al centro, nos alojamos en el Oslo Budget Hostel, justo al lado de la calle principal, y pude por fin tumbarme en la cama de nuestra pequeña habitación. Hasta las tres de la tarde no había nadie en recepción. Sólo trabajan de 3 a 11, y el resto del tiempo se accede con un código numérico que hay que marcar en la puerta. 

Mientras dormía alguien llamó a la puerta. Era Sandra, por fin habían llegado a Oslo. Mucha felicidad. Fuimos a recoger a Ali y Jose, que estaban en otra planta, y salimos a seguir viendo la ciudad. Cenamos de nuevo en el McDonald's, al igual que comimos y cenamos al día siguiente. Es triste que para nosotros la felicidad suprema en cuanto a precios fuera ver un kebab a 10-12 euros o una hamburguesa por tres veces más de lo que pagas en España. Bienvenidos a Noruega.

Mientras estábamos esperando para coger un ordenador en la recepción del hotel, unos chicos nos hablaron. Eran españoles, de Extremadura, y habían estado viajando por los fiordos dirigiéndose entonces hacia Estocolmo. Uno de ellos nos dijo que tenían una botella de ginebra entera (nunca llegamos a descubrir si pretendían vendérnosla o regalárnosla), pero nos adelantamos diciéndole que nos la podíamos beber entre todos. Nosotros compramos la mezcla (una fanta multifrutas muy nuclear).


Fanta exótica.



Luego volvimos al hotel y nos tuvieron esperando una hora hasta que trajeron la botella. No dábamos crédito a nada. Llegó el momento de decidir dónde beber, eso a una hora intempestiva para los noruegos, que cierran las discotecas cuando nosotros salimos en España, y nos metimos al cuarto de Ali y Jose, gran decisión tras ver que uno de ellos apestaba. Ali describió su aroma de la siguiente manera: Huele como cuando dejas una cebolla en la cocina cortada mucho tiempo y eso empieza a soltar peste, pues igual. Lo más fuerte es que después de subir de fumar un cigarro en la puerta yo dije que no se podía respirar en la habitación del pestazo que había, y él me contestó que se había dado cuenta de que esas habitaciones se cargaban muy fácilmente. ¿No se daría cuenta de que el problema era su cuerpo sin lavar desde el principio de la humanidad? Miedísimo.


HEDOR.


El jueves nos despertamos y tuve que ir a la estación de trenes a recoger mi maleta, ya que el día anterior la dejé en un locker (pagando más de 5 euros) y cuando volví por la noche habían cerrado con mi maleta dentro, alegría. Volví con mi ropa, me duché y nos fuimos a buscar sitios calientes sin cesar. Volvimos a la Ópera porque ellos no la habían visto, estuvimos diez minutos buscando qué era lo que pitaba al salir de una tienda en la que la trabajadora era sudamericana (sin descubrirlo y sin haber robado algo, que si al menos hubiéramos robado pues mira), luego continuamos la caminata hasta la Fortaleza de Oslo.

La fortaleza de Akershus es un complejo de edificaciones militares situado estratégicamente junto al Fiordo de Oslo. Fue erigida en la Edad Media como un castillo real, que servía también de sede para los representantes del rey. En el siglo XVII el castillo fue modificado en estilo renacentista y rodeado de una fortaleza con bastiones. El complejo, de más de 700 años, ha sobrevivido a varios asedios, pero nunca ha sido conquistada por la fuerza por un ejército extranjero. Actualmente es empleado como cuartel general, escuela de oficiales y espacio de alojamiento. Una parte de la fortaleza fue utilizada durante un tiempo como cárcel y zona de trabajos forzados para reclusos durante el siglo XIX.

La fortaleza toma su nombre de la granja Aker, que poseía los terrenos donde se asentó el castillo medieval. El nombre es una palabra compuesta de Akr (campo cultivado) y hus (casa, castillo). La fortaleza le ha dado nombre a la provincia de Akershus, aunque no se encuentra dentro de los límites de ésta.

Aún tiene funciones militares, y su resguardo corre a cargo de la Guardia de Su Majestad el Rey (Hans Majestet Kongens Garde). También tienen su sede en la fortaleza el Museo Noruego de la Defensa, el Museo de la Resistencia y los ministerios de Defensa y de Medio Ambiente.


Lanzamiento de otoño en la fortaleza.


Mirando el hermoso cielo nórdico.


En lo alto de la Casa de la Ópera.



Seduciendo a la cámara.


Puerta de acceso al increíble mundo de la fantasía.


Vista de la fortaleza.

Después de la fortaleza continuamos callejeando, vimos el Palacio Real al fondo de una calle en la que lo que más nos llamó la atención fue un Ben & Jerry's en el que pedimos dos cafés y un minigofre por 16 euros. La verdad que la inversión mereció la pena, estuvimos dos horas sentaditos en la terraza de la cafetería con un radiador apuntándonos a la cara y unas mantas sobre nuestros latinos cuerpos congelados. También visitamos el Ayuntamiento, lleno de esculturas de la mitología nórdica, muy bonito.

No teníamos alojamiento para la noche del jueves al viernes, así que decidimos tirarnos en los pasillos del hotel utilizando el código para abrir la puerta. Estuvimos allí hasta las tres y media de la mañana, ya que a las cuatro teníamos que tomar el bus hacia el aeropuerto. Estando allí tirado me enteré, gracias al vasco más monis de la humanidad, Iñaki Laguardia, de que ETA se había disuelto. Después salimos a la calle y vi en la pantalla de plasma de un hotel que Gadafi había muerto. Su cara ensangrentada, gente gritando, tortura, HORROR.

Por fin llegamos al aeropuerto y subimos al avión. Estábamos congelados, no funcionaba la calefacción y no se movía. De repente, se oye una voz diciendo que van a lanzar no sé qué líquido porque algo se había quedado congelado. Con el plumas, el gorrito y toda la parafernalia sentados en los miniasientos de Ryanair hasta que solucionaron la broma y pudimos volar. Tela.

Llegamos a Tampere y nos acostamos, llevábamos sin dormir desde la noche del miércoles al jueves. Y esa noche teníamos que salir.