Mostrando entradas con la etiqueta Oslo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oslo. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de noviembre de 2011

Causa de la muerte: lago.

Cuando nos despertamos (me estoy refiriendo al viernes 21 de octubre) dimos una vuelta alrededor de Lapinkaari y nos cambiamos para salir. Fuimos a Ruma (que significa feo en finés) y luego nos fuimos a comer pizza a ese sitio en el que acabamos la mitad de las veces y que no sé si se llama Tahore, Lahore o de otra manera. Pizzas a 6'90€ justo al lado de Ruma, enfrente de Klubi y a escasos metros de Mixei.

Al día siguiente, sábado, dimos una vuelta por el centro. El mismo recorrido que con Valentina y Misia, pero esta vez con Ali, Jose y Sandra. Acabamos en el Café Europa, nuestra cafetería favorita de Tampere. Los tés cuestan 2 euros y los cafés 3. La decoración es genial, es como una gran casa señorial de hace tres siglos, con sofás y sillones en los que tirarte la tarde jugando al UNO, al Scrabble o a cualquier juego de mesa de los que tienen guardados en el armario (si no fuera porque están todos en finés). Es una combinación del Lolina y el Manuela. Echo de menos los cafés en el Lolina y los paseos por Malasaña; creo que es el barrio que más echo de menos de Madrid. La Plaza de San Ildefonso, el 2 de Mayo, Espíritu Santo, bajar desde nuestra casa en Fuencarral 92 por la Corredera Alta de San Pablo. Todo eso el 19 de diciembre.


Jose en el Café Europa.


Después de nuestro recorrido por las calles más bonitas de Tampere y nuestro café al ritmo del UNO, volvimos a Lapinkaari. Hemos cogido la costumbre de jugar al UNO y poner una prueba que el perdedor (el último que se queda con cartas) tiene que cumplir. Hace unas semanas, Misia y Chrístopher tuvieron que salir del baño y pasear por toda la cafetería con un trozo de papel higiénico colgándoles del pantalón en plan me-he-limpiado-y-se-me-ha-quedado-aquí-esto-colgando. Otro día, Alba (experta en perder) tuvo que bailar por toda la cafetería. La primera vez la prueba consistió en decir te quiero en finés (rakastan sinua) a un tío que estaba sentado con su novia. Ataque de risa generalizado. Sandra perdió, y tuvo que hacer ejercicio al más puro estilo Eva Nasarre dando palmas y bajando el culito hasta el suelo. Luego yo bailé vaina loca. Y ayer me tocó besar sin cesar a Ana, una chica inglesa que también vive en nuestra resi.

Esa noche salimos en Mixei. Mucho petardeo, como de costumbre. Spice Girls, Aqua, Rihanna, Britney, todo lo trash junto. Volvimos a comer pizza. Ahí llegó mi primer momento de pánico y terror del fin de semana, cuando se me quedó el abrigo pillado con la pata de la mesa en el momento en que nos íbamos después de haber estado una hora dando la nota con nuestros cantes. Le pedí a Jose ayuda para levantar la mesa, con lo que una jarra y un vaso llenos de agua con orégano cayeron sobre Ali provocando la locura generalizada, momento que un finés aprovechó para lanzarnos bolas de papel. Luego todos fuimos muy felices subidos en un taxi que nos trajo a casita. Fuimos al cuarto de Augusto a cantar, bailar y hacer el friki. Intenté recortarme la barba pero su maquinilla no tiene niveles, así que volví a mis 15 años.


Augusto, carioca, y yo.


Sandra y yo con una lámpara.


Sudando en el subsuelo del Mixei.


Todo el amor.


Llegó el domingo y nos fuimos a la sauna. No se puede venir a Finlandia y no probar la experiencia de entrar en la sauna, morir asado y saltar al lago con el agua congelada. 

Así pues, nos fuimos al Lago Näsijärvi, el que está al lado de Lapinkaari. Es el lago más grande en el área de Tampere, con un tamaño de 257 km². La ciudad de Tampere se localiza entre los lagos Näsijärvi y Pyhäjärvi y hay un rápido (Tammerkoski) que corre a través de la ciudad desde el lago Näsijärvi. La calidad del agua del lago ha mejorado conforme ha disminuido el uso del agua en la industria maderera y además hay un servicio de paseos en barco por el lago.

Llegamos y nos colamos como de costumbre. Cuesta 5 euros, pero nosotros llegamos con el bañador puesto y entramos directamente a la sauna. Igual no está bien, pero con el sufrimiento que me supone la experiencia no me arrepiento de no pagar, y más sabiendo lo que me pasó ese día.

Después de 4 o 5 veces entrando y saliendo de la sauna al lago y del lago a la sauna, posé para Jose, que decidió no vivir la experiencia y hacer fotos. 

-¿Has tocado el agua?
-No, a ver. ¿Te imaginas que me caigo?

Después de mi pregunta, no fue necesario imaginar nada porque Jose se resbaló cayendo al lago con el abrigo, la cámara y el gorrito. Yo me sentí el hombre invencible y salí corriendo en chanclas para sacarlo del agua. La piedra estaba llena de moho, con lo que me resbalé y caí todavía más dentro de la zona en la que estaba él. Con la cámara de Ali fuera del agua, grité y grité para que alguien nos sacara de ahí. Lo demás no lo recuerdo, creo que porque estaba en shock y mi mente lo ha borrado.

Al final conseguimos salir después de un rato de muchísimo miedo sin conseguirlo por lo resbaladizo de las piedras. Sandra fue nuestra salvación. Ya puedo decir que alguien me ha salvado la vida. Logró agarrarse a una barandilla y sacar a Jose. Después vino mi turno. Ni siquiera recuerdo el momento en que me sacó, la imagen que tengo justo después de salir es de Diego preguntándome si estaba bien, y una señora finesa gritándome GO TO THE SAUNA, GO TO THE SAUNA. Yo, sin embargo, estaba tirado en el suelo, temblando y sin poder moverme.

Todavía después de 2 semanas sigo teniendo las piernas llenas de heridas. Con las piernas y los pies llenos de sangre, me metí en la ducha y estuve diez minutos con el agua ardiendo mientras mi piel seguía congelada. Decidido: NO VUELVO MÁS.


El Lago Näsijärvi en invierno.


Después de esa divertida experiencia, volvimos a la residencia, cenamos y vimos Paranormal Activity II. No había visto la primera, pero nos hicieron un resumen rápido y ea. No da absolutamente nada de miedo. También hay que tener en cuenta que lo veíamos en la pantalla de mi ordenador chatarrero, con todas las imágenes súper pixeladas (Sandra tenía que indicarnos cuándo se movía misteriosamente una lámpara o aparecía una sombra sospechosa por algún lado) y con nosotros hablando sin cesar.

Al día siguiente, cogieron un avión de vuelta a Oslo, y de Oslo a Madrid. Yo viví varios días de tristeza máxima, pero bueno, el 19 de diciembre nos veremos otra vez. Y Nochevieja...por primera vez en Madrid. ¡Qué ganas!


Tampere de noche.


Calle típica tampereña.


Esa semana no ocurrió nada especial hasta el jueves, cuando nos fuimos a Estocolmo, la ciudad donde estoy seguro de que viviré en algún momento de mi vida. Pero eso lo cuento en la próxima actualización.

No sé si comenté mis impresiones sobre Oslo, donde estuve la semana anterior a Estocolmo con Sandra, Ali  y Jose. Oslo, además de lo que dice la Wikipedia, es una ciudad llena de drogadictos, prostitutas y gente pidiendo dinero. No me esperaba para nada que la cosa fuera así. Rumanos pidiendo cada cinco metros, tirados en el suelo y pasando frío (comprendo que si no tienen otro salida estén así, pero tratándose de un país como Noruega que se enorgullece de su Estado del Bienestar, algo tiene que estar fallando). Algo que también falla con respecto al tema de las drogas: gente desequilibrada cada media hora, gente que se tambalea, gente que es cacheada por la policía, gente pinchándose con jeringuillas... Solamente en Oslo hay más de 5 mil personas adictas a la heroína y ocurren más de 200 muertes por sobredosis al año. 

Una sensación de inseguridad que, si no es constante, sí que existe. En Madrid también se ve el centro lleno de prostitutas (Montera, Ballesta, etcétera) a cualquier hora, pero será que por mi cabeza no pasaba la posibilidad de que en el país con más alto desarrollo humano del mundo las calles pudieran estar como están. Nos dijeron que el Gobierno paga a los drogadictos en tratamiento un sueldo de 1.200 euros al mes, cosa que no he podido confirmar por ninguna otra fuente. Lo que sí puedo confirmar es el miedo que daban algunos personajes que deambulaban por la ciudad como zombies.




*     *     *     *      *




PRÓXIMAMENTE: Estocolmo, el viaje en el ferry del pánico, el mono de la felicidad, irte a hacer el máster gratis a Suecia, Love y Émile, etcétera.


martes, 1 de noviembre de 2011

Huele a cebolla seca.

Llegué a Oslo en una hora, viajando en el tiempo porque aquí en Tampere tenemos una más. Pillé un bús para ir al centro de la ciudad, ya que el aeropuerto al que llegué (Rygge) está a sesenta minutazos. Más de 30 euros ida y vuelta por el billete de bus, que pretendía pagar en coronas noruegas, para lo que saqué dinero en un cajero que me dio euros, además de cobrarme 7 euros de comisión, con lo que al final tuve que pagar con tarjeta el billete.

Como Ali, Sandra y Jose no llegaban hasta las cinco de la tarde, me dediqué a visitar museos. Por 30 coronas, tienes entrada a los Museos Nacionales, que son el de Arquitectura, el de Arte Decorativo y Diseño, el Museo Nacional (donde está "El Grito" de Munch) y el Museo de Arte Contemporáneo. Fui al de Arquitectura y al de Arte Contemporáneo. En este último tienen ahora una exhibición llamada "Absolute Installation" que está bastante guay. Todo lo que puede verse son instalaciones de artistas diversos: Anish Kapoor, Louise Bourgeois, Maria Serebriakova, Bill Viola o William Kentridge, entre otros. Genial.


Anish Kapoor, "Whem I am Pregnant"


Jon Gundersen, "Vann på vei mot havet"


Después de visitar también la Ópera de Oslo, me fui a comer al McDonald's, donde los menús estaban entre los 15 y los 17 euros al cambio. Comí solo y continué caminando. Vi la catedral, donde un coro se dedicaba a darlo todo ante los cuatro turistas que allí nos congregábamos, aproveché para descansar en uno de sus bancos y seguí hasta llegar a un barrio rollo Malasaña, muy guay, con lámparas de cristalitos que colgaban entre las calles, un cisne con forma fálica flotando en mitad de un riachuelo, tiendas de segunda mano y un bar de tapas llamado Barcelona. 


Casa de la Ópera de Oslo.


Volví al centro, nos alojamos en el Oslo Budget Hostel, justo al lado de la calle principal, y pude por fin tumbarme en la cama de nuestra pequeña habitación. Hasta las tres de la tarde no había nadie en recepción. Sólo trabajan de 3 a 11, y el resto del tiempo se accede con un código numérico que hay que marcar en la puerta. 

Mientras dormía alguien llamó a la puerta. Era Sandra, por fin habían llegado a Oslo. Mucha felicidad. Fuimos a recoger a Ali y Jose, que estaban en otra planta, y salimos a seguir viendo la ciudad. Cenamos de nuevo en el McDonald's, al igual que comimos y cenamos al día siguiente. Es triste que para nosotros la felicidad suprema en cuanto a precios fuera ver un kebab a 10-12 euros o una hamburguesa por tres veces más de lo que pagas en España. Bienvenidos a Noruega.

Mientras estábamos esperando para coger un ordenador en la recepción del hotel, unos chicos nos hablaron. Eran españoles, de Extremadura, y habían estado viajando por los fiordos dirigiéndose entonces hacia Estocolmo. Uno de ellos nos dijo que tenían una botella de ginebra entera (nunca llegamos a descubrir si pretendían vendérnosla o regalárnosla), pero nos adelantamos diciéndole que nos la podíamos beber entre todos. Nosotros compramos la mezcla (una fanta multifrutas muy nuclear).


Fanta exótica.



Luego volvimos al hotel y nos tuvieron esperando una hora hasta que trajeron la botella. No dábamos crédito a nada. Llegó el momento de decidir dónde beber, eso a una hora intempestiva para los noruegos, que cierran las discotecas cuando nosotros salimos en España, y nos metimos al cuarto de Ali y Jose, gran decisión tras ver que uno de ellos apestaba. Ali describió su aroma de la siguiente manera: Huele como cuando dejas una cebolla en la cocina cortada mucho tiempo y eso empieza a soltar peste, pues igual. Lo más fuerte es que después de subir de fumar un cigarro en la puerta yo dije que no se podía respirar en la habitación del pestazo que había, y él me contestó que se había dado cuenta de que esas habitaciones se cargaban muy fácilmente. ¿No se daría cuenta de que el problema era su cuerpo sin lavar desde el principio de la humanidad? Miedísimo.


HEDOR.


El jueves nos despertamos y tuve que ir a la estación de trenes a recoger mi maleta, ya que el día anterior la dejé en un locker (pagando más de 5 euros) y cuando volví por la noche habían cerrado con mi maleta dentro, alegría. Volví con mi ropa, me duché y nos fuimos a buscar sitios calientes sin cesar. Volvimos a la Ópera porque ellos no la habían visto, estuvimos diez minutos buscando qué era lo que pitaba al salir de una tienda en la que la trabajadora era sudamericana (sin descubrirlo y sin haber robado algo, que si al menos hubiéramos robado pues mira), luego continuamos la caminata hasta la Fortaleza de Oslo.

La fortaleza de Akershus es un complejo de edificaciones militares situado estratégicamente junto al Fiordo de Oslo. Fue erigida en la Edad Media como un castillo real, que servía también de sede para los representantes del rey. En el siglo XVII el castillo fue modificado en estilo renacentista y rodeado de una fortaleza con bastiones. El complejo, de más de 700 años, ha sobrevivido a varios asedios, pero nunca ha sido conquistada por la fuerza por un ejército extranjero. Actualmente es empleado como cuartel general, escuela de oficiales y espacio de alojamiento. Una parte de la fortaleza fue utilizada durante un tiempo como cárcel y zona de trabajos forzados para reclusos durante el siglo XIX.

La fortaleza toma su nombre de la granja Aker, que poseía los terrenos donde se asentó el castillo medieval. El nombre es una palabra compuesta de Akr (campo cultivado) y hus (casa, castillo). La fortaleza le ha dado nombre a la provincia de Akershus, aunque no se encuentra dentro de los límites de ésta.

Aún tiene funciones militares, y su resguardo corre a cargo de la Guardia de Su Majestad el Rey (Hans Majestet Kongens Garde). También tienen su sede en la fortaleza el Museo Noruego de la Defensa, el Museo de la Resistencia y los ministerios de Defensa y de Medio Ambiente.


Lanzamiento de otoño en la fortaleza.


Mirando el hermoso cielo nórdico.


En lo alto de la Casa de la Ópera.



Seduciendo a la cámara.


Puerta de acceso al increíble mundo de la fantasía.


Vista de la fortaleza.

Después de la fortaleza continuamos callejeando, vimos el Palacio Real al fondo de una calle en la que lo que más nos llamó la atención fue un Ben & Jerry's en el que pedimos dos cafés y un minigofre por 16 euros. La verdad que la inversión mereció la pena, estuvimos dos horas sentaditos en la terraza de la cafetería con un radiador apuntándonos a la cara y unas mantas sobre nuestros latinos cuerpos congelados. También visitamos el Ayuntamiento, lleno de esculturas de la mitología nórdica, muy bonito.

No teníamos alojamiento para la noche del jueves al viernes, así que decidimos tirarnos en los pasillos del hotel utilizando el código para abrir la puerta. Estuvimos allí hasta las tres y media de la mañana, ya que a las cuatro teníamos que tomar el bus hacia el aeropuerto. Estando allí tirado me enteré, gracias al vasco más monis de la humanidad, Iñaki Laguardia, de que ETA se había disuelto. Después salimos a la calle y vi en la pantalla de plasma de un hotel que Gadafi había muerto. Su cara ensangrentada, gente gritando, tortura, HORROR.

Por fin llegamos al aeropuerto y subimos al avión. Estábamos congelados, no funcionaba la calefacción y no se movía. De repente, se oye una voz diciendo que van a lanzar no sé qué líquido porque algo se había quedado congelado. Con el plumas, el gorrito y toda la parafernalia sentados en los miniasientos de Ryanair hasta que solucionaron la broma y pudimos volar. Tela.

Llegamos a Tampere y nos acostamos, llevábamos sin dormir desde la noche del miércoles al jueves. Y esa noche teníamos que salir.










lunes, 31 de octubre de 2011

Valentina hace el amor.

Tengo una cantidad de cosas por contar que no os lo podéis imaginar. Llevo 3 semanas de locura continua, y hoy ha comenzado el relax, que no me gusta vivir en el relax absoluto, pero bueno, así estaré hasta el 14 de noviembre cuando vuelva a salir de esta ciudad del demonio.

El viernes 14 de octubre vinieron Misia y Valentina a visitarme. Para quien no lo sepa, son italianas, Misia de Borgomanero, un pueblito de 20.000 habitantes cerca de Milán, y Valentina de Nardó, un pueblo situado en Lecce. Nardó de Leche, tiene tela, pero así es, amigos, los misterios del léxico.

El viernes llegaron ambas, las recogí en la estación de trenes y vinimos a Lapinkaari para que dejaran las cosas. Cocinamos unos spaghettis y fuimos a hacer fotos al lago. Los ancianos fineses bañándose semidesnudos en el lago mientras nosotros tiritábamos de frío. Por la noche nos fuimos a Ruma, esa discoteca que en español significaría "feo". Nos pillamos el pedo de la semana después de una cena internacional en City en la que nos hinchamos a tortilla de patatas y pasta al horno. Valentina triunfó y se ligó a un finés medio skater. Le dijimos que si podíamos seguir la fiesta en su casa, que montara un after y se sintiera un poco español, pero no quiso, así que acabó dale que te pego con mi amiga italiana mientras en la habitación de Alba montábamos la fiesta Chrístopher, Misia y yo.

En un momento de desatada locura decidí bailar encima de la mesa y saltar a la cama, que acabó con dos tablas rotas. Lo mejor fue la visita del vecino de Alba para que nos callásemos. Antes de eso, me encontré a Serena vomitando en el baño de su habitación de rodillas y rodeada de gente que no daba crédito a nada de lo sucedido.


Los tres en la parte de atrás de Lapinkaari.


Todo el amor.


Frente al río modo abuelos ON.


Al día siguiente, alguien de mi residencia había pensado montar una fiesta en el sótano, donde está la sala de lavandería, la sala de secado (que da muchísimo miedo, por cierto), la sala de TV, etcétera. No se podía ni respirar del calor que hacía, así que bebimos en mi cuarto y tratamos de dirigirnos hacia Klubi. Al final nos quedamos aquí porque se nos hizo tarde. Montamos un karaoke en mi cuarto y luego nos paseamos por media residencia. Al día siguiente me dijeron que un chico indio -que vive aquí desde el año pasado y reparte periódicos por las noches- nos había visto desde el supermercado que está a 100 metros de la residencia cantando a través de mi ventana. Otra gente se quejó en la página de Facebook de la residencia. El vecino de Alba volvió a quejarse cuando Misia y yo nos encontrábamos en mitad del pasillo hablando con Javi Gatito y Alba. Salió tres veces a quejarse, a pesar de decirle que en 5 minutos nos íbamos. La primera vez iba en calzoncillos y con la cara llena de pegotes blanquecinos, lo que nos provocó una carcajada que a él no le hizo ninguna gracia.

El domingo Valentina volvió a Milán. Aunque no se metieron en el lago ni en la sauna, ella decidió contarlo en su Facebook como si lo hubiera hecho. Desconcertante. Misia volvió el martes a Italia, y el lunes fuimos a Helsinki porque los españoles teníamos que arreglar los últimos papeles en la Embajada de España para votar. Resulta indignante que tengas que gastarte el dinero en enviar una carta por correo certificado y que, después, tengas que pagarte un viaje hasta Helsinki (nosotros vivimos a 1h30min, pero quien viva en el norte no vota ni de broma) sólo para poder votar, cuando se supone que es un derecho que todos tenemos y que debería ser fácilmente accesible. Para más inri, la Embajada de España está escondida en mitad de la nada y tras cruzar durante media hora un parque. La decoración es lo mejor, fotos de los reyes antes de ser reyes y mapas de España de hace tres siglos. Un trabajador español que se parecía a un gay de la serie Aída. No podría tratarse de un esperpento menor, está claro, qué vamos a esperar de un país como el nuestro. Penita.

En la mencionada embajada conocimos a Jesús y Dulce, españoles de Erasmus en Helsinki. Fuimos juntos a comer y a la Iglesia de Temppeliaukio.


Cúpula de la iglesia.


Altar de la iglesia.



La Iglesia de Temppeliaukio es una iglesia luterana localizada en el distrito de Töölö, en Helsinki. La iglesia fue diseñada por los arquitectos y hermanos Timo y Tuomo Suomalainen, e inaugurada en 1969.

La Temppeliaukio (plaza del templo) fue seleccionada como futura localización de una iglesia en los años 30. Pero el proyecto de J. S. Sirén, el ganador del segundo concurso de diseño de la iglesia, fue interrumpido en sus primeras fases cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939. Tras la guerra, hubo otro concurso que ganaron Timo Suomalainen y Tuomo Suomalainen en 1961. Por motivos económicos, el proyecto presentado fue redimensionado y el espacio interior de la iglesia se redujo en un cuarto de su tamaño original. Su construcción comenzó en febrero de 1968, y fue terminada para su consagración en septiembre de 1969.

El interior se excavó en la roca, aunque está bañado por la luz natural que entra a través de su cúpula acristalada. La iglesia se usa con frecuencia como local de conciertos gracias a su excelente acústica. Esta cualidad se consigue por las superficies de roca rugosa que permanecieron prácticamente sin labrar. Dejar estas superficies expuestas no estaba en el proyecto original, siendo una aportación del director de orquesta Paavo Berglund y el acústico Mauri Parjo.

La Iglesia de Temppeliaukio es una de las atracciones turísticas de Helsinki, teniendo medio millón de visitantes anuales. El concepto principal del edificio era mantener el carácter original de la plaza. La característica forma de hacerlo es lo atrae a profesionales y aficionados a la arquitectura.

No hay campanas en esta iglesia, por lo que su sonido se reproduce mediante una grabación de Taneli Kuusisto a través de unos altavoces.

La construcción de la iglesia generó controversia. Se hicieron pintadas en el lugar de la construcción para atraer la atención sobre el hambre en África con eslóganes como "BIAFRA!". Por su forma achaparrada y su construcción en piedra, de apariencia indestructible, se ha ganado el sobrenombre del "Bunker de defensa anti-diablo" (Piruntorjuntabunkkeri).


Fuente: Wikipedia.



Entrada a la iglesia.


Por la tarde fuimos a la isla Suomenlinna. Es una fortaleza construida sobre seis islas en Helsinki. Forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco y es un lugar muy turístico. Su nombre original fue Sveaborg (castillo sueco), los finlandeses lo cambiaron por Suomenlinna (castillo finlandés) por razones patrióticas, aunque tanto los suecos como los finlandeses de lengua sueca lo siguen conociendo por su nombre original.Hoy en día, Suomenlinna es también un barrio de Helsinki de carácter excepcional, con unos 850 habitantes y 350 puestos de trabajo (que aumentan en verano, por su atracción turística).

El billete de ferry costaba 4 euros pero sirve para todo el día, así que unas mujeres muy petardas nos vendieron el suyo a mitad de precio y nosotros les dimos las gracias. Me llamó la atención que un gran grupo de gaviotas siguiera al ferry con sus picos a medio metro de nuestras caras, se supone que lo hacen siempre pero yo no lo había visto en la vida y flipé.


Café Europa.


Valentina viene a Madrid a pasar la Nochevieja. No quiero pensar la locura que va a ser esa noche. También estará Sandra y Augusto, el brasileño.


*     *     *     *     *


Misia se fue el martes, y yo el miércoles cogí un avión y me planté en Oslo. Me quedé dormido dado mi retraso mental a la hora de madrugar y tuve que coger un taxi que me salió por 40 euros para luego tener que aguantar a la petarda de la trabajadora del aeropuerto diciéndome que tenía que haber llegado antes, a pesar de que luego me tuvieron esperando quince minutos más de la hora a la que deberíamos haber salido. 

Llegué a la capital de Noruega a las nueve de la mañana, pero hasta las seis de la tarde no me encontraría con Sandra, Ali y Jose. Así que me dediqué a pasearme por la ciudad y a visitar museos, pero eso ya lo cuento otro día, junto con: prostitución y drogadictos en Oslo, la locura en la pizzería, la casi-muerte en el lago, Radiokirppis, perder una apuesta, viajar a Estocolmo y morir de amor, Love y Emil, etcétera.